Cual hoja,

cual semilla,

soy del viento.

Cual ave en pleno vuelo,

cual llama que alimenta el fuego

soy del viento.

Cual poesía sin rima,

cual sonido de tu sonrisa,

soy del viento.

Cual brisa que da vida,

cual voz del tiempo,

soy del viento.

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Cuántas veces te reconocí a lo lejos y huí con todas mis fuerzas en dirección contraria, cuántas veces me viste a los ojos y sin un atisbo de duda desvié la mirada, cuántas veces te sentí tan cerca mío sin importar cómo te humillaba.

Pero hoy te enfrento en este encuentro y decido dejar de rechazarte, porque más que nunca me nacen las ganas abrazarte y agradecerte por ser parte fundamental de mi vida y de mi ser.

Te quiero y aprecio vieja amiga Dolores, te abrazo en las penumbras en las que incontables veces te dejé y te llevo de una vez por todas a la luz.

Porque sin vos no hay poesía, no hay arte y no hay vida.

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Cristian Sosa Maciel

Cristian Sosa Maciel

Ideas caórdicas sobre evolución personal y procesos de innovación colectiva